RECETA NÚMERO UNO

disponga la pasta de tamarindo, la guindilla y el ajo, la salsa de pescado, el azúcar, en el wok con la base ya caliente.

reduzca el fuego y añada al wok las zanahorias,.

deje cocer la sopa a fuego lento.

añadir las cerezas y las gambas, rehógelo todo cinco minutos.

páselo a una sopera y sírvalo caliente.

jueves, 26 de agosto de 2010

Exhibicionista
Mire, oficial, yo estaba allí, sentada en ese banco. Entonces él llegó y se sentó justo frente a mí. Se metió la mano en la portañuela y se sacó aquella barbaridad, oficial. Sí, era una cosa monumental. Me quedé boquiabierta. Empezó a tocársela, a manosearla de arriba abajo, de abajo arriba, mientras me miraba. Por eso, pasó lo que pasó. Yo me puse nerviosa, oficial, y empecé a chuparme un dedo, imagínese, no sabía qué hacer, desde chiquita me da por eso. Pues, parece que le gustó, porque empezó a farfullar cosas: “mami rica, sí, qué rico, dale mami”. ¡Imagínese usted, oficial, qué podía hacer! Yo iba por tres dedos, y él iba aumentando la velocidad. Por eso, pasó lo que pasó. No pude más, oficial, estaba ahí sentado justo al frente, ahí mismo, sí, apuntándome con aquella cosa descomunal. Ese hombre es un maniático, oficial, seguía restregándosela, y yo sola, solita en alma. Entonces, pasó lo que pasó, no soporté más y me saqué los dedos de la boca, abrí los pies, me subí la saya, me corrí el blúmer, y empecé a tocarme al mismo ritmo y a decirle algunas cositas, usted sabe... Se levantó de pronto, sin terminar siquiera —y yo apenas había empezado, ¡figúrese!—, se guardó la monstruosidad y comenzó a gritarme: ¡Cochina! ¡Puerca! ¡Voy a llamar a la policía! Entonces, bueno, llegó usted...

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